Nuestra historia

Las mujeres no quieren reproducirse porque hacerlo significa dejar de vivir para dedicarse a criar.”
“…el «felicismo» La felicidad per cápita”
“Siquiera a imaginar deberíamos atrevernos.”
“…apropiarse de una idea y salir cabalgando sobre ella lanza en ristre, confiada en que, cualquier fuera el resultado, el esfuerzo valía la pena”

 

Todas estas frases revoloteaban en mi pecho una y otra vez, pensando en que otras mujeres debían leerlas, y luego me contaran qué opinan y saber si ellas quieren lanzarse a aventuras como las que cuenta Gioconda Belli en su libro el País de las Mujeres. Fue así como le escribí a mi amiga Lu, que debíamos leer juntas y que debíamos invitar a más mujeres, Lu tenía la misma inquietud.

Era un sábado del club Lectores Chapines, charlábamos sobre un libro junto a su autor, quien nos visitaba. Por cuestiones de los hados, nos sentamos juntas en una esquina Stephie, Cristina y yo; mientras los hombres discutían si existía lo que el autor del libro había mencionado, nosotras empezamos a hablar, como si nos conociéramos ya. A Stephie la conocía de vista y a Cristina era la primera vez que la veía. Sin embargo, rápidamente confluimos y llegamos a la idea de querer leer a mujeres, de saber qué dicen las filósofas, saber qué mujeres existen o existieron junto a esos grandes autores de libros y teorías clásicas, conocer las letras de las mujeres!, fue así como sin mucha complicación decidimos reunirnos y leer libros escritos por mujeres.

– ¡¡Lu!! Ya conseguí a dos mujeres más para nuestro grupo de lectura -, le escribí por el chat a Lu que ese sábado no llegó al club de Lectores. Y así fue como empezamos a empezar con Eva. Algunas reuniones después se nos unieron Jessica y Silvia, que también forman parte de Lectores Chapines.

Nuestro primer libro fue La Mujer Rota de Simone de Beauvoir, ¡ufff! Un libro fuerte, nos dejó algo tristes, impactadas en el corazón porque de diferentes formas fue un libro espejo; sí, espejo, de esos en donde te ves con cada letra e historia que vas leyendo. Habíamos quedado de reunirnos para hablar del libro, en la casa de alguna de nosotras para estar en confianza; así fue como nos reunimos por primera vez en la casa de Lu. Recuerdo que esa primera reunión fue muy íntima, sentimos la libertad de aportar lo que desde nuestra experiencia se identificaba con esas historias de mujeres que describe Simone. Comimos, bebimos vino (el cual se ha vuelto ya tradición), platicamos y nos conocimos un poco.
Decidimos leer un libro por mes, el único requisito es que sea escrito por una mujer. En esa primera reunión elegimos el nombre de Eva para el grupo, en referencia al libro de Gioconda Belli “El infinito en la palma de la mano”.

Es increíble pensar que de esto ha pasado ya un año; seguimos leyendo, nos conocemos más, somos amigas y cómplices, hemos evolucionado nuestro concepto y pasamos de un grupo de lectura a una colectiva que se autodefine así: círculo de mujeres que buscan la consciencia propia a través de la lectura de otras mujeres y actividades de convivencia que promueven la reflexión.

 

Ahora queremos hacer más actividades, hemos hecho un conversatorio con expertas, queremos llevar más lecturas a las mujeres y registrar nuestras historias a través de la escritura.

Después de leer “Leonora” de Elena Poniatowska, hemos completado el significado de nuestro nombre: Somos la Eva que devuelve la manzana para recuperar su poder.

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El libro

Las primeras lectoras